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jueves, 17 de mayo de 2012

Combustible de Aluminio dAlH2Orean

Un proyecto de combustible alternativo que gustará a todos los aficionados a la ciencia ficción, o a cualquier hijo de los '80 que haya visto Regreso al Futuro. ¿Quién no se acuerda de Doc y su coche con puertas de gaviota?





El prototipo de dAlH2Orean utiliza la anilla de una lata de aluminio como combustible, generando hidrógeno para su motor, no tan diferente de los tractores de hidrógeno o coches de agua de los que hemos hablado anteriormente. Sin embargo lo de utilizar material reciclado y una reacción exotérmica en vez de una batería sí que es novedad.

viernes, 13 de abril de 2012

Nunquam prandium liberum - Energía



El simpático y bonachón Miguel Ángel Revilla, en una comparecencia televisiva de ayer, entre muchas cosas de sentido común, repitió un argumento que no lo es tanto y que está muy de moda estos días, sobre "la industria del futuro". Según él, y Obama, la forma de salir de la crisis no es con recortes, sino invirtiendo en energías renovables. En NeG se hacen eco de la necesidad de más inversión en investigación y desarrollo.

Más que entrar en el argumento superficial de si la energía eólica, fotovoltáica o hidroeléctrica es más eficiente o barata que la basada en combustibles fósiles, algo que puede ser verdad hoy pero cambiar mañana, quisiera dejar algo muy claro:

¡Ni Obama, ni Revilla, ni Zapatero ni Rajoy tienen la más mínima idea de cual será la industria del futuro!

¿Quién apostaba por Google o por Facebook hace 10 años? ¿Y por Microsoft hace 30? Desde luego no los políticos, pero seguramente tampoco la mayoría de los inversores. El futuro es impredecible y hay que ganárselo. Por eso, aunque estoy de acuerdo en que la investigación es fundamental para el crecimiento, también sé que 9 de cada 10 ideas fracasan y la única forma de descubrir lo que funcionará es el ensayo y error. La primera cualidad del científico debe ser la duda.

Por eso canalizar dinero público hacia la investigación, o peor aún apostar masivamente por un sector como se hizo en España con las renovables hasta que se acabó el dinero, es en el mejor de los casos un riesgo impropio de la arcas públicas y en el peor una barra libre de corrupción, dádivas y prebendas.

Los resultados empresariales, las pérdidas y ganancias y la rentabilidad de un proyecto son el mejor barómetro. Los soviéticos planes quinquenales de desarrollo son una garantía de fracaso. Si de verdad quieren promover la investigación desde el gobierno, que quiten el impuesto de sociedades a las start-ups durante sus 5 primeros años y ya verán como surgen incubadoras de innovación como setas.